No es mi intención adoctrinar a nadie. Tranquilos, tampoco pretendo hacer un libro de estilo para Porter Novelli.
Los periodistas hablan del lenguaje que utilizan los jóvenes en los SMS; pero quizás deberían darse una vuelta por una oficina de publicidad o de relaciones públicas. Y es que estamos en la edad de oro de los anglicismos, sin duda.
Claro que es una cuestión práctica en un mundo globalizado. Y no es cuestión de hablar de balonpié, o de güisqui. Tampoco es un alegato a la lengua española. Es, simplemente un comentario “naïf” (vaya, se me ha colado un galicismo), propio de un “casual friday” (esto es más difícil de lo que pensaba).
Tan sólo lanzo una pregunta: qué preferís, ¿una sugerente “lluvia de ideas” o la poco analgésica “tormenta de cerebros”?
Los periodistas hablan del lenguaje que utilizan los jóvenes en los SMS; pero quizás deberían darse una vuelta por una oficina de publicidad o de relaciones públicas. Y es que estamos en la edad de oro de los anglicismos, sin duda.
Claro que es una cuestión práctica en un mundo globalizado. Y no es cuestión de hablar de balonpié, o de güisqui. Tampoco es un alegato a la lengua española. Es, simplemente un comentario “naïf” (vaya, se me ha colado un galicismo), propio de un “casual friday” (esto es más difícil de lo que pensaba).
Tan sólo lanzo una pregunta: qué preferís, ¿una sugerente “lluvia de ideas” o la poco analgésica “tormenta de cerebros”?
Etiquetas: periodistas

Me pasa como al de la viñeta: yo prefiero personalmente lluvia de ideas, pero profesionalmente brainstorming, ¡qué le vamos a hacer! Lo que no me queda claro es lo que prefieres tú.
No nos queda más remedio que conocer la terminología. Nuestras lenguas cambian, nuestras lenguas están hoy más vivas que nunca… y visto lo visto no es poco:
http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/47773
Por supuesto que me quedo con la lluvia de ideas. Me parece más sinuosa. Es cómo si las buenas ideas se filtraran poco a poco en tu cerebro en forma de gotas de agua. Así da gusto pensar. Lo de tormenta de cerebros, no sé, me da dolor de cabeza sólo de pensarlo…
Con respecto a la desaparición de las lenguas, no te preocupes, Salva. Si desapareciera el catalán, siempre nos quedarían Serrat y Jordi Puyol, el maestro Yoda de la política catalana.