Nueve de la mañana, lunes, del día 15 de noviembre de 2010. Calle Mesena, 22. Sede de Porter Novelli en Madrid. Con el habitual goteo y sopor de todo comienzo de semana, van llegando los compañeros a la oficina. Pero ese lunes no iba a ser igual que el resto. Al entrar en el edificio, el histórico logo cuadrado de la agencia que indica también el piso había dejado paso a una nueva imagen: nuestro naming, pero con un tipología mas moderna, y con un icono asociado: The Transformer. Mucho más fresca y rompedora, la nueva imagen presidía también la recepción de la oficina decorada también con flores, caramelos,…y multitud de elementos, todos ellos en tonos naranjas, nuestro nuevo color corporativo. Un monitor proyectaba un vídeo dando la bienvenida al Transformation Day. Algo parecido ocurría en ese mismo momento en las oficinas de Barcelona y Valencia; previamente en nuestra oficina hermana de Lisboa y 9 horas antes en la de Pekin, oficina que marcaba el comienzo del rebranding mundial de Porter Novelli. Momento en que se hacían públicas también nuestra nueva web e intranet global. Y así hasta 96 países.
- Llegar a ese momento no fue sencillo. Desde día antes hubo que coordinar la logística y comunicaciones, a través de Brand Leaders en cada oficina y dirigidos desde Nueva York, nuestra sede mundial. Elaborar y maquetar documentos, hablar con proveedores para coordinar el rediseño de la oficina con el nuevo pantone, tipología de letras, pintar, colocar vinilos, comprar elementos decorativos, preparar comunicados, comunicados, cartas, actividades, etc. Y todo en 48 horas, entre el viernes 13 y el lunes 15 antes de las 9 horas, para salvaguardar el gran secreto: el nuevo logotipo y todo lo que traía detrás: un nuevo posicionamiento.Pero el Transformation Day no acababa con oficinas redecoradas y un nuevo logo. Había más. Cada empleado de Porter se encontraba en su sitio algo, la “Transformation box”, un paquete personalizado que contenía diferentes elementos: nuevas tarjetas de visita adaptadas a las redes sociales y con código HQ, memoria flash, creatividades publicitarias, fliers con el nuevo posicionamiento, carta del CEO mundial, etc. Y a partir de ahí cada oficina daba rienda a su creatividad para convertir ese día en algo especial, pero sin dispendios.
En Madrid disfrutamos de un desayuno a base de zumo de naranja y pasteles en una mesa decorada con naranjas naturales. Barcelona igual. En Valencia además se enfundaron todos una camiseta naranja y jugaron con letras físicas que componían la nueva imagen. Un email de Presidente de Porter Novelli Iberia daba la bienvenida a todos, haciendo un breve recorrido de cómo habíamos llegado hasta aquí y qué suponía en España y Portugal la nueva identidad visual, con nuevos servicios y forma de entender/transformar la comunicación y las relaciones públicas.
Todos nuestros soportes se transformaban. Cada empleado debía deshacerse o sustituir los materiales internos y externos (informes para clientes, planes, etc.) con el nuevo logo. Comunicados internos iban goteando los correos informando de nuevos cambios. Y llegó la tarde. Un email invitaba a la gente de Madrid a acudir a la Sala de Juntas, ese día denominada “Transformation Room”. Toda llena de globos naranjas, con la pared repleta de pos-it del mismo color con ideas, mensajes, recuerdos, personas, conceptos…del pasado, presente y futuro de Porter Novelli..la sala daba así la bienvenida al cambio. Y para celebrarlo…una gran tarta especial con el nuevo logo…y cava…para brindar todos juntos.
Comunicaciones a clientes y potenciales, nota de prensa, movimiento en nuestros perfiles de twitter yfacebook, renovación del blog, …y otras muchas actividades que se prolongaría a lo largo de esta semana. Una vorágine de hitos, que había que preparar sin dejar de ofrecer el mejor servicio a nuestros clientes y adaptando la actividad al día a día de la agencia. Sí, porque nuestro Transformation Day coincidió, por ejemplo, con una presentación a un importante posible cliente en la propia agencia. Pero esa es otra historia.
