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Las cuatro etapas de una crisis en medios

10 jun

Aunque el suceso de fondo sea muy, muy similar no hay dos crisis iguales. Pero si analizamos en profundidad una cifra representativa de crisis que han nacido, crecido y desparecido en medios de comunicación tradicionales observaremos que toda crisis que se precie se puede dividir en cuatro etapas:

Primera Etapa. Un foco de luz cegadora se centra en el incidente, detonante de la crisis. La etapa bien podría llevar por título “noticia de última hora”. La pregunta principal a responder es “¿qué ha pasado?” Se trata de una etapa corta que sitúa a la organización en el punto de mira.

Segunda Etapa (siguientes 72 horas). El foco se desplaza hacia las víctimas y su respuesta. Las preguntas más habituales son “¿cómo pudo suceder esto?”, “ ¿cuántas personas han resultado perjudicadas?” , “¿cómo está respondiendo la organización responsable?

El foco se desplaza rápidamente y señala al culpable o presunto culpable. En esta etapa la reputación está en juego y los medios juegan su rol más activo a la hora de generar una opinión pública positiva y negativa que influirá en el desarrollo de la crisis y su extensión en el tiempo.

Tercera Etapa. El foco se aparta un poco del hecho y las víctimas y se centra en los responsables.  También es la etapa de la “gran evasión”, puesto que la responsabilidad suele convertirse en una patata caliente que todos utilizan para desviar la atención.

En esta etapa el conjunto de la sociedad ya tiene una opinión formada sobre el culpable o presunto culpable. Es una etapa basada exclusivamente en inculpar y la pregunta reiterativa es “¿por qué?” La crisis se propaga.

Cuarta Etapa. La intensidad del foco mediático comienza a menguar y la crisis desaparece, aunque puede volver a reactivarse (incluso con mayor intensidad) si ocurre un nuevo incidente relacionado o la compañía comete un desafortunado error. Si las cosas se hacen correctamente, esta fase debería marcar el final de la crisis y el comienzo de otro estado: el de normalización.

Haciendo balance se puede concluir que la narrativa de las crisis sigue patrones bastante predecibles (pensemos por ejemplo en la reciente “crisis del pepino” y nos daremos cuenta de que las cuatro etapas se han cumplido) y eso es una buena noticia porque nos permitirá adelantarnos desde el primer momento a lo que sucederá en siguientes estadios. En nuestra contra juegan la velocidad a la que se genera y a la que viaja hoy la información, que precipitan la evolución natural del suceso.

En cualquier caso, trazar una hoja de ruta desde el primer día y actuar en consecuencia para estar preparados dotará a la compañía de agilidad a la hora de responder ante un determinado acontecimiento que signifique una crisis. Y después… ¡a recuperar la confianza perdida!

La crisis del pepino y la industria hortofrutícola: cultivando la reputación

1 jun

Casos como el de la falsa -e injusta- crisis de los pepinos cultivados y comercializados en Almería, Murcia y Málaga ponen en valor la importancia del último eslabón obligado en toda crisis de comunicación: restaurar la reputación.

Es inevitable -aunque a veces predecible- que nos golpeen ‘tsunamis’ de opinión pública, que a menudo se llevan por delante años de buen trabajo construyendo la percepción favorable de una empresa, producto o servicio. Cuando nos golpea la crisis, tras la ingente tarea de luchar por comunicar internamente, aclarar ante los reguladores y autoridades, desmentir, ayudar a las víctimas, comunicar externamente con transparencia, etc. con frecuencia olvidamos una cosa. Al bajar la espuma, al separarnos de los árboles para ver el bosque, cuando remite la presión diaria de la prensa… se nos olvida diseñar y ejecutar un sencillo plan proactivo para restaurar la reputación.

¿Qué puedo hacer para reparar el daño infligido a mi marca?

Es hora de asegurar un nuevo y potente ‘re-engagement’ con los públicos o audiencias que más importan.En definitiva, no debemos olvidar que un buen plan de crisis destina -desde el principio- ciertos recursos humanos y materiales para el “día después”, para cuando acabe la batalla.

En el caso del pepino español y, por extensión, de toda la industria hortofrutícola española, sería de gran utilidad abordar una campaña que destaque los atributos diferenciales de nuestro producto. Que hable de la calidad, la innovación, las garantías sanitarias y de trazabilidad que la industria, responsablemente, ofrece a todos los mercados donde exporta. Entre los dos o tres mercados principales, valdrá la pena captar “embajadores” de las categorías de producto más afectadas, y asegurarnos que hablarán en nuestro favor en foros y publicaciones relevantes en esos mercados.

Un plan con estos ingredientes puede ser más eficaz y barato que regar de publicidad institucional la prensa, televisión y radio alemanas.

Higinio Martínez, Director de Porter Novelli Madrid

Catástrofe en Japón: la comunicación en el epicentro de la crisis

23 mar

El desastre (o cadena de desastres) acaecidos en Japón en las dos últimas semanas nos ha creado a muchos de nosotros una sensación de indefensión ante la fuerza de la Naturaleza.

Al aturdimiento producido por la constante avalancha informativa, en algunos casos en tiempo real, se ha unido el de los ecos de los numerosos debates que se han abierto en todo tipo de foros. En ellos, expertos y analistas han ido desgranando y teorizando sobre las consecuencias de la catástrofe, desde la perspectiva humana y material, sobre su repercusión global en la economía y, fundamentalmente, sobre la gran incertidumbre ante una posible debacle  que ha  hecho que muchos países miren hacia sus ombligos: sus propias centrales nucleares, reabriendo un viejo debate.

Pero existen otros aspectos que han sido objeto de discusión, y que son de especial interés sobre todo para quienes nos dedicamos a la comunicación. Son ideas y reflexiones en torno a la gestión y al tratamiento informativo que se han realizado de los acontecimientos en Japón.

El hecho es que hay y ha habido disparidad de opiniones. Si bien desde algunos foros se ha denunciado la  falta de transparencia  informativa por parte del gobierno japonés respecto al verdadero alcance del desastre y sus riesgos, en otros se ha alabado la serenidad en la  gestión de la crisis y su comunicación por parte de las autoridades japonesas.

Palabras como apocalipsis, desesperación y agonía (algunas manifestadas por el propio   comisario europeo de energía, Günther Oettinger) eran empleadas en los titulares de los grandes diarios occidentales que, desde Japón,  han sido señalados como alarmistas. También, varios analistas e informadores han echado la vista atrás y han buscado otras lecciones no aprendidas en situaciones anteriores, con el convencimiento de que deberían haber servido de advertencia para el futuro, es decir, para casos como el que hoy estamos viviendo.

En contraste, desde el país asiático nos llegan mensajes y muestras de serenidad, reflejados en los diarios nipones y a través de la actitud de su población, hoy ensalzada por su ejemplo de civismo ante el resto del mundo. Esto ha hecho surgir términos para muchos en desuso en gran parte de los ámbitos de la vida como es el honor o la lealtad.

Con toda seguridad aún nos falta perspectiva para saber si se ha transmitido todo lo que deberíamos conocer de esta situación y si se ha realizado una gestión correcta de la comunicación.  En este sentido, no hay que olvidar que la comunicación llegar a ser un factor activo en la propia dinámica de la crisis, en unos casos de forma positiva y en otros negativa. El tiempo desvelará, a raíz de estos acontecimientos, qué tipo lecciones deberemos aprender.

Eva Toussaint, Directora de Comunicación en Porter Novelli

Tips para afrontar una crisis en Facebook II

8 nov

Después de identificar una situación de crisis en Facebook, echarnos las manos a la cabeza, respirar hondo, estar dispuestos a solucionarlo interactuando con nuestros usuarios, reconocer nuestra responsabilidad a nivel empresa… he aquí otra serie de buenos consejos que podési seguir o no pero que son buenos tips para salir airosos del trance.

Seguimos. Una vez que hemos reconocido que el error ha sido nuestro (ya sea de la compañía, un departamento concreto o un trabajador que no ha hecho bien su trabajo), ¿cómo poner fin a la situación de crisis sin consecuencias negativas para la marca?

4) Somos humanos. Compórtate como tal

Quienes diseñan estrategias de comunicación digital, crean campañas y las implementan son, como decía el del chiste, “personas humanas”. Puede que antiguamente una carta formal, personalizada en el mejor de los casos, sirviera para solucionar un conflicto con un cliente, pero hoy en día eso no funciona. Si tu marca cuenta con presencia en social media tiene que ser social, y eso significa que tu también tienes que serlo. Cambia la carta formal por un mensaje informal pidiendo disculpas. Lo mejor para responder en caso de crisis es utilizar el mismo lenguaje coloquial que has estado usando en la plataforma para llegar a los fans.

Más allá del lenguaje utilizado, no hay que olvidar ser transparente. No todos los humanos son perfectos pero ahora mismo te toca situarte en frente de un grupo de personas que piensan que no eres muy bueno. Pasa del mensaje corporativo y cuenta realmente lo que ha pasado.

Sobretodo esfuérzate por crear empatía con los “amigos” que están al otro lado. Esta es una de las mejores armas con las que cuenta el ser humano a la hora de socializar, no pases de ella por hablar en nombre de una marca. Muestra a tus fans que les entiendes, que te preocupas por ellos y que te estás ocupando por las molestias que les has causado.

5) Pide ayuda… a la propia comunidad

Esto no significa que los mismos fans vengan a la oficina y te echen una mano para diseñar una mejor estrategia, pero puede ser muy útil para saber cómo compensarles por lo que ha pasado. Ten en cuenta que algunos fans pedirán tu brazo o una pierna, pero que muchos más  se contentarán con ver que has salido de forma positiva del entuerto. Estarán contentos si ven que has pedido ayuda y lo estarán más si ven que has tenido en cuenta alguna de sus sugerencias y las has puesto en marcha. Este paso te ayudará a tener el control de la conversación y podrás mostrar que has cogido el toro por los cuernos de forma proactiva y no reactiva.

6) Arréglalo

Y asegúrate que todo el mundo entiende que lo has arreglado para siempre…  y que volver a confiar en ti no es un riesgo

7) Pasa página

A veces un problema bloquea el resto de acciones previstas. Volver al calendario y pasar al siguiente asunto les parecerá suficiente a aquellos que no estaban afectados por la crisis o a aquellos que encontraron la disculpa sincera y transparente.

Como últimos consejos, recomiendo aprovechar estas “oportunidades” para…

- Aprende: una de las pocas cosas positivas que se puede sacar, hasta de la más negativa de las situaciones

- Renuncia a la soledad autoimpuesta: integra procesos de trabajo en todos los departamentos de la empresa que estén implicados directa o indirectamente. Una compañía no cuenta con varios departamentos por casualidad.  A la hora de construir una campaña, discutir el desarrollo de las acciones o poner en marcha una nueva estrategia, no te olvides de preguntar a los responsables del resto de áreas: tecnología, marketing, RR.HH… pueden tener algo muy interesante que decir al respecto. No se trata de eternizar el proceso, pero sí de atar todos esos cabos que pueden quedar sueltos debido a la falta de información.

La mejor crisis es aquella que no se produce pero si no queda más remedio, ¡sepamos cómo afrontar la situación y salir airosos sin morir en el intento!

Gook luck!

Tips para afrontar una crisis en Facebook I

14 oct

 

Como todos sabemos a estas alturas del cuento, no existe una fórmula mágica para salvar una crisis en medios sociales. Ni siquiera existe una receta eficaz a la hora de prevenir una crisis (después de todo, si podemos prevenir una crisis… ¿sería una verdadera crisis?). En este sentido, y aunque cada crisis es diferente, podemos establecer una serie de actitudes y acciones frente a una crisis que nos ayuden a manejar la situación, dar con una solución adecuada y salir airosos del trance.

Facebook es una de las redes sociales más proclives a albergar crisis que pueden afectar a la imagen de marca de una compañía, a su reputación on line o a las ventas de un determinado producto o servicio, por lo que hemos decidido tomar esta red como modelo para compartir con vosotros qué se puede o se debe hacer en un momento crítico.

1) Actúa rápido

Los medios sociales permiten a la gente comunicarse a una velocidad hasta ahora desconocida. Si antes era necesario orquestar una manifestación o encadenarse a las puertas de una fábrica para protestar, ahora sólo hay que encender el ordenador y expresar nuestro descontento desde el sofá de casa. En crisis, esto se traduce en una rápida expansión del problema mientras los responsables de poner remedio ni siquiera han empezado a plantear una posible solución.

Las horas que invertimos en dar con la mejor solución son horas en las que nuestra imagen de marca y nuestra reputación están en manos de terceros.

2) Participa en la conversación

La palabra es la única arma verdaderamente útil al alcance de una empresa en situación de crisis. Responder rápidamente y de forma directa posiciona a la compañía frente a nuestros interlocutores y en relación al problema, y denota una actitud que suele satisfacer a los usuarios más críticos. Dar la cara, además de demostrar responsabilidad e implicación en el asunto, permite a la empresa expresar su opinión al respecto y comunicar sus propuestas para poner punto y final a la crisis (ya sea dando una explicación coherente o pidiendo disculpas)

3) No temas asumir responsabilidades

Este es uno de los puntos más delicados en cualquier crisis que se precie. Incluso si la empresa no es directamente responsable de la situación (por ejemplo, en el caso de que la crisis sea producto de una mala actuación de un empleado) la conversación está teniendo lugar en el muro de la página de la compañía y afectará directamente a la imagen y reputación de la empresa.

En la mayoría de los casos, los fans más enfurecidos reaccionan positivamente a una respuesta en tono de disculpa. Un simple “lo sentimos, estamos trabajando/tomando las medidas necesarias para que esto no vuelva a suceder” es la manera más sencilla y efectiva de zanjar una crisis.

Esto no significa que la compañía tenga que asumir necesariamente la responsabilidad ante cualquier acontecimiento, pero responder rápidamente demuestra a los usuarios que la empresa no se esconde, que está dispuesta a responder. Controlar los comentarios en una primera fase permitirá a la compañía ganar tiempo de respuesta y clarificar lo ocurrido para dar con la solución.

Continuará!

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