De un tiempo a esta parte hemos asistido a la muerte de la web, la muerte de los blogs… y como no podía ser de otra manera, la muerte de la publicidad. Según algunos expertos, la publicidad ya no tiene el impacto que solía tener debido a la penetración de Internet como nuevo canal de comunicación y ya no ofrece un retorno aceptable que justifique la inversión que supone.
¿Nos lo creemos? Según los resultados del “Europe on the move”, un estudio que analiza cómo perciben los usuarios la publicidad en el exterior cuando están en movimiento, la publicidad no solo no ha muerto si no que se ha convertido en un buen complemento del comercio online.
El estudio afirma que…
- Cerca del 60% de los encuestados recuerda haber visto publicidad exterior, la tasa de atención más alta en relación a otros formatos publicitarios
- El 63% de los ciudadanos europeos reconoce prestar más atención a la publicidad exterior, ya que tienden al aburrimiento durante sus desplazamientos diarios.
- El 33% de los europeos afirma haber comprado algún producto tras ver un anuncio de publicidad exterior
Innovar en los soportes publicitarios tradicionales es clave del éxito
- El 19% de los europeos declara acudir a Internet para comprar productos que ha visto en un anuncio de publicidad exterior
- El 45% declara realizar múltiples tareas mientras está en movimiento, incluyendo el uso de tecnología móvil.
Conclusión: la publicidad sigue incentivando la compra de producto y orientada al nuevo consumidor online, un consumidor social, es una buena herramienta para potenciar el comercio electrónico. Una tendencia que se ve reforzada por el aumento del uso del teléfono móvil con acceso a Internet.
Así, la combinación de publicidad tradicional y las nuevas tecnologías funcionan a la hora de mejorar los resultados de las campañas publicitarias. ¿Donde está el secreto? En un buen mix de acciones de publicidad, marketing y comunicación en el terreno off y online para llegar de manera masiva y segmentada a potenciales consumidores.
Muchos directores de comunicación se enfrentan a un reto de primera magnitud cuando la empresa en la que trabajan cotiza en bolsa o prevé hacerlo. La mayoría de las compañías creen que cotizar simplemente requiere de un ejercicio de mayor transparencia, al tener que comunicar no solo la marcha de las cuentas sino cualquier otra operación que pueda afectar al valor de la compañía. Sin embargo, son pocos los que son realmente conscientes de que estar en el mercado de valores supone un nuevo escenario a nivel comunicación, con una idiosincrasia particular que requiere de un lenguaje propio.
Cuando se cotiza en bolsa, lo más importante es la creación de valor para los propietarios de la sociedad: sus accionistas. Por ello, hay que separar la comunicación tradicional de la información financiera, destinada a un público completamente distinto. En este sentido, hay que explicar bien a los inversores por qué deben apostar por la empresa, no ofrecer una simple serie de datos o hechos destinadas a un público generalista.
Para las compañías cotizadas, además, Internet se ha convertido en un canal de información y comunicación de vital importancia. Es más necesario que nunca tener conocimiento y “controlar” lo que se publica en la red, ya que cualquier mala noticia -verdadera o falsa- puede suponer decenas, centenares o miles de millones de euros de valor perdido.
En general, la comunicación en una sociedad cotizada es mucho más importante que para cualquier otra empresa, algo de lo que desgraciadamente no son conscientes en muchas compañías.
Hay cientos de casos que muestran el impacto que puede tener un rumor infundado o una noticia equivocada en la red. Una gran aerolínea estadounidense se desplomó en bolsa porque una página web poco conocida publicó que la aerolínea se había acogido al famoso “Capítulo 11” de protección de quiebras… haciéndose eco de un comunicado de la propia aerolínea datado cinco años antes. La empresa no detectó el rumor a tiempo, sufriendo una caída bursátil qué, a pesar de los desmentidos posteriores -tardíos-, ya no fue capaz de recuperar.
Una acertada política de comunicación online, centrada en proporcionar información suficiente a las websites (erróneamente muy infravaloradas respecto a los medios offline) y en el estricto control de lo publicado puede, sin duda alguna, no solo evitar disgustos sino proporcionar más de una alegría a los gestores de las sociedades.
Javier Marquina, Director de la Unidad Financiera en Porter Novelli
Después de identificar una situación de crisis en Facebook, echarnos las manos a la cabeza, respirar hondo, estar dispuestos a solucionarlo interactuando con nuestros usuarios, reconocer nuestra responsabilidad a nivel empresa… he aquí otra serie de buenos consejos que podési seguir o no pero que son buenos tips para salir airosos del trance.
Seguimos. Una vez que hemos reconocido que el error ha sido nuestro (ya sea de la compañía, un departamento concreto o un trabajador que no ha hecho bien su trabajo), ¿cómo poner fin a la situación de crisis sin consecuencias negativas para la marca?
4) Somos humanos. Compórtate como tal
Quienes diseñan estrategias de comunicación digital, crean campañas y las implementan son, como decía el del chiste, “personas humanas”. Puede que antiguamente una carta formal, personalizada en el mejor de los casos, sirviera para solucionar un conflicto con un cliente, pero hoy en día eso no funciona. Si tu marca cuenta con presencia en social media tiene que ser social, y eso significa que tu también tienes que serlo. Cambia la carta formal por un mensaje informal pidiendo disculpas. Lo mejor para responder en caso de crisis es utilizar el mismo lenguaje coloquial que has estado usando en la plataforma para llegar a los fans.
Más allá del lenguaje utilizado, no hay que olvidar ser transparente. No todos los humanos son perfectos pero ahora mismo te toca situarte en frente de un grupo de personas que piensan que no eres muy bueno. Pasa del mensaje corporativo y cuenta realmente lo que ha pasado.
Sobretodo esfuérzate por crear empatía con los “amigos” que están al otro lado. Esta es una de las mejores armas con las que cuenta el ser humano a la hora de socializar, no pases de ella por hablar en nombre de una marca. Muestra a tus fans que les entiendes, que te preocupas por ellos y que te estás ocupando por las molestias que les has causado.
5) Pide ayuda… a la propia comunidad
Esto no significa que los mismos fans vengan a la oficina y te echen una mano para diseñar una mejor estrategia, pero puede ser muy útil para saber cómo compensarles por lo que ha pasado. Ten en cuenta que algunos fans pedirán tu brazo o una pierna, pero que muchos más se contentarán con ver que has salido de forma positiva del entuerto. Estarán contentos si ven que has pedido ayuda y lo estarán más si ven que has tenido en cuenta alguna de sus sugerencias y las has puesto en marcha. Este paso te ayudará a tener el control de la conversación y podrás mostrar que has cogido el toro por los cuernos de forma proactiva y no reactiva.
6) Arréglalo
Y asegúrate que todo el mundo entiende que lo has arreglado para siempre… y que volver a confiar en ti no es un riesgo
7) Pasa página
A veces un problema bloquea el resto de acciones previstas. Volver al calendario y pasar al siguiente asunto les parecerá suficiente a aquellos que no estaban afectados por la crisis o a aquellos que encontraron la disculpa sincera y transparente.
Como últimos consejos, recomiendo aprovechar estas “oportunidades” para…
- Aprende: una de las pocas cosas positivas que se puede sacar, hasta de la más negativa de las situaciones
- Renuncia a la soledad autoimpuesta: integra procesos de trabajo en todos los departamentos de la empresa que estén implicados directa o indirectamente. Una compañía no cuenta con varios departamentos por casualidad. A la hora de construir una campaña, discutir el desarrollo de las acciones o poner en marcha una nueva estrategia, no te olvides de preguntar a los responsables del resto de áreas: tecnología, marketing, RR.HH… pueden tener algo muy interesante que decir al respecto. No se trata de eternizar el proceso, pero sí de atar todos esos cabos que pueden quedar sueltos debido a la falta de información.
La mejor crisis es aquella que no se produce pero si no queda más remedio, ¡sepamos cómo afrontar la situación y salir airosos sin morir en el intento!
Cuando Francisco Ayala nació no existían la Unión Soviética, los tractores, la cremallera, los bolígrafos, las bombillas… tampoco facebook. Esta misma semana llegaba la noticia, el último exponente de la generación del 27 cumple 103 años inaugurando nuevo perfil en la red social más extendida del mundo. Podéis verlo aquí: http://www.facebook.com/franciscoayala
Esta anécdota puede hacernos reflexionar sobre el vertiginoso cambio permutado en nuestro entorno en tan corto espacio de tiempo. Más de 100 años puede parecer un largo espacio de tiempo, pero hace sólo 10 muchos de nosotros dábamos nuestros primeros pasos en Internet, revelábamos nuestros carretes de fotos en el laboratorio y nos sorprendíamos con los primeros modelos de teléfono móvil, llamados a conquistar y cambiar nuestro mundo para siempre.
¿Hacia dónde se dirige nuestra aldea global? ¿Qué nuevas herramientas de comunicación encontraremos en 2019? Se admiten apuestas, mientras tanto siempre nos quedará la esperanza de alcanzar la sabiduría y clarividencia de Ayala, un hombre de su tiempo, sabio, actualizado y actual: “Desde mi minúscula y privatísima biblioteca infantil, he usado en mi vida adulta de muy varias bibliotecas y hemerotecas. Entiendo muy bien la necesidad de ellas: son imprescindibles” (Francisco Ayala)
Parece que han pasado siglos desde que Tim Berners-Lee, motivado por la necesidad de distribuir e intercambiar información de sus investigaciones de una manera más efectiva, desarrollara la primera world wide web. Sin embargo, sólo han transcurrido 18 años, tiempo en el que la red ha evolucionado de tal manera que llevamos hablando hace tiempo de un nuevo concepto de Internet, la web 2.0, o incluso de una nueva vuelta de tuerca de ésta, web 3.0, que aspira a ser inteligente y a adaptarse al internauta.
En este tiempo, además, los usuarios nos hemos familiarizado con nuevas técnicas y conceptos, que se han materializado en multitud de campos y aplicaciones profesionales.
Imagina la cara de sorpresa de Sergey Brin y Larry Page (en la foto) si en 1998, año en el que fundaron Google, se les hubiera preguntado por los términos SEO y SEM, tan de moda en empresas y agencias de comunicación hoy en día. Supongo que ni ellos mismos hubieran podido calcular el potencial en términos de comunicación que ese motor de búsqueda que habían desarrollado podría albergar.
Son precisamente estos dos acrónimos los que están protagonizando la última gran revolución en Internet en materia de comunicación. Y francamente, no me extraña. Todos conocemos el gran poder influenciador que ejercen los buscadores en los internautas, y que nuestros hábitos en la Red no incluyen precisamente dedicar nuestro valioso tiempo analizando los cientos de resultados que pueden resultar de poner un término en cualquier motor de búsqueda.
Por ello, cada vez más empresas se están apuntando al carro SEO y tratan de aparecer, depositando su confianza en ciertas técnicas que en muchos casos les parecen poco más que magia, en los primeros resultados de los buscadores.
Desde Porter Novelli, por nuestra parte, estamos aprovechando las ventajas que ofrece el SEO para mejorar el servicio que ofrecemos a nuestros clientes. Para ello, estamos desarrollando programas de acción digital que utilizan estas técnicas y que, desde un punto de vista realista, ya que se trata de un método a largo plazo, optimizarán el posicionamiento en Internet.