Archivos por Etiqueta: RSC

RSC: ¿Responsabilidad Social Corporativa o Redes Sociales y Comunicación?

15 mar

Las siglas encajarían igual para denominar la “contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas” (una definición de la RSC), como para denominar la Comunicación a través de Redes Sociales.

Y no es casualidad porque si hay algo en lo que todos los expertos que participaron ayer en las XX Jornadas Corresponsables en Madrid han coincidido es en que la RSC significa “diálogo con los grupos de interés”. Directores de comunicación y RSC de importantes firmas en España, representantes de la administración pública y sindicatos  inciden en que, para ser socialmente responsables, es necesario establecer un flujo de comunicación multidireccional constante, que permita a la compañía escuchar  los intereses de todos sus públicos, al mismo tiempo que les hace partícipes de forma veraz y transparente de su comportamiento en el mercado. Un tejido comunicativo en forma de “tela de araña”, tal como describía el director de Reputación Corporativa, Identidad y Medio Ambiente de Telefónica, Alberto Andreu.

Este “escuchar y contar” es el fundamento básico de la comunicación. Hacerlo de modo instantáneo y en tiempo real, el fundamento básico de la comunicación 2.0. Por eso, la proliferación de nuevos canales 2.0 es una potente herramienta al servicio de la gestión de RSC en las empresas e instituciones. Estos canales son una oportunidad para escuchar necesidades, integrar expectativas, detectar tendencias y relacionarse abierta y sinceramente con todos los públicos. Son canales perfectos para el diálogo que, todos coinciden, es un concepto básico en esto de la Responsabilidad Social Corporativa.

Esther Cantero, Directora de Proyectos de Porter Novelli

RSC: ¿comunicar o no comunicar?

10 feb

Hace apenas tres meses la Fundación Adecco publicaba el “Primer Estudio de Directivos y Responsabilidad Social” para conocer la visión de las altas esferas de la empresa española sobre RSC.

Según el estudio, las principales razones de una empresa para poner en marcha una estrategia de RSC responden a principios y ética… y a favorecer la reputación y hacer publicidad. Dejando a un lado que la primera es la más noble de las razones, ¿es ilícito que una compañía quiera comunicar y dar a conocer sus acciones socialmente responsables?

A los ojos de los amigos periodistas parece que sí. Como he podido escuchar varias veces en los últimos en los foros dedicados a discutir la cuestión, a los periodistas no les gusta difundir las acciones de RSC que llevan a cabo las empresas. ¿Los motivos? El rechazo a hacer “publicidad” gratuita de algo que muchos consideran una obligación y el respeto a la que quinta esencia de la profesión periodística: denunciar situaciones que no deberían producirse.

Contra el objetivo de ser observadores de la sociedad y destapar los agravios de grandes empresas, corporaciones y gobiernos choca frontalmente la difusión de las “buenas noticias”. Porque a nadie le interesa que una constructora repoble un bosque de pinos pero todos queremos saber si los está arrancando para que el alcalde de turno recalifique el terreno y poder construir.

En la otra cara de la moneda, muchos opinan que una apertura de los medios a comunicar este tipo de acciones animaría a muchas empresas a hacer RSC pero, ¿donde quedan los principios y la noble razón, puramente ética?

Una pregunta que hay que hacerse necesariamente, sobre todo cuando todavía hay directivos (en torno a un 12%, según el estudio de Adecco) que creen que la RSC es una cortina de humo para desviar la atención de otros problemas más relevantes.

Entonces, ¿se debe comunicar la RSC?

El fin último de una acción de RSC nunca debería ser publicitaria, no obstante se debe estudiar cada caso concreto para decidir si la información es de interés y si aporta algún valor a la audencia del medio.

En este caso, debe primar la intención de comunicar la acción en sí, dejando de lado el papel de la empresa como benefactora de la sociedad. Porque lo que importa es precisamente ese beneficio social.