Las siglas encajarían igual para denominar la “contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas” (una definición de la RSC), como para denominar la Comunicación a través de Redes Sociales.
Y no es casualidad porque si hay algo en lo que todos los expertos que participaron ayer en las XX Jornadas Corresponsables en Madrid han coincidido es en que la RSC significa “diálogo con los grupos de interés”. Directores de comunicación y RSC de importantes firmas en España, representantes de la administración pública y sindicatos inciden en que, para ser socialmente responsables, es necesario establecer un flujo de comunicación multidireccional constante, que permita a la compañía escuchar los intereses de todos sus públicos, al mismo tiempo que les hace partícipes de forma veraz y transparente de su comportamiento en el mercado. Un tejido comunicativo en forma de “tela de araña”, tal como describía el director de Reputación Corporativa, Identidad y Medio Ambiente de Telefónica, Alberto Andreu.
Este “escuchar y contar” es el fundamento básico de la comunicación. Hacerlo de modo instantáneo y en tiempo real, el fundamento básico de la comunicación 2.0. Por eso, la proliferación de nuevos canales 2.0 es una potente herramienta al servicio de la gestión de RSC en las empresas e instituciones. Estos canales son una oportunidad para escuchar necesidades, integrar expectativas, detectar tendencias y relacionarse abierta y sinceramente con todos los públicos. Son canales perfectos para el diálogo que, todos coinciden, es un concepto básico en esto de la Responsabilidad Social Corporativa.
Esther Cantero, Directora de Proyectos de Porter Novelli